La Coctelera

Categoría: Magia

28 Noviembre 2008

Vecinos

28 nov 08 En: Menos delirios Magia

Ha llegado un vecino nuevo. O tal vez sea vecina, no lo se.

O los dos.

No es nada raro. Siempre hay visitas, gente nueva que viene y se va, llegan con el calor y al llegar el invierno se van en busca de lugares más cálidos.

Estoy hablando de la gente pájaro, por supuesto.

Las golondrinas oscuras que revolucionan el aire al llegar la primavera, con sus vuelos locos y sus chillidos de alegría, las que hacen los nidos en los aleros y se van de pronto y te dejan sola cuando vuelve el frío.

También están los que se quedan siempre, los buhos y las lechuzas que ululan en plena noche, los ojos como lunas luminosas, mensajeros de otros mundos.

Y las urracas, que parecen sobrias, serias, pero cuando las miras de cerca puedes ver tanto su sonrisa como el brillo multicolor de sus plumas.

Y los cuervos, negros retazos de noche, pasan rozando las copas de los árboles, refunfuñando para si graznidos incomprensibles.

Pero cuando llega el invierno, cuando los árboles pierden las hojas y muestran sus esqueletos desnudos, cuando todo parece muerto, también hay gente pájaro que ronda mi jardín descuidado junto a la casa blanca.

No hay golondrinas en los cables de la luz, no hay hojas ni flores, pero los árboles desnudos parecen cubiertos de pequeños frutos vivos, pajarillos minúsculos con las plumas infladas para protejerse del frío, gorriones parduscos, carboneros, herrerillos, y los reyes del invierno, los pequeños espíritus del bosque, los petirrojos descarados con el buche ardiente, pequeñas llamas en el paisaje helado.

No se donde se meten el resto del año. Los otros si. He visto a una familia de herrerillos hacer el nido en la casita de madera que colgamos en la encina de tres troncos, hace mucho tiempo, y he visto como los volantones dejaban el nido en pleno mes de mayo. He visto gorriones entre las flores del cerezo, y carboneros bebiendo de la fuente en agosto.

Pero los petirrojos no. Llegan con el frío, se acercan y te observan con descaro, te llenan el alma de un calor de verano en pleno diciembre, y luego, cundo el calor empieza a estar también fuera, desaparecen. Y no se a dónde se van, si a lugares más fríos, para caldear el alma de otros, o si vuelven al bosque, si toman su aspecto de pequeños duendes con gorros rojos y se esconden de los ojos humanos.

Siempre me han parecido algo así como espíritus de los bosques, los petirrojos. Sinvergüenzas, divertidos, traviesos. Se posan en el mango de la pala y observan mientras arrancas hierbas, a la espera de los bichitos deliciosos que aparecerán enseguida. Te siguen a lo largo del camino, de arbusto en arbusto, sin dejar de mirarte, siempre cerca, pero lo suficientemente lejos a la vez.

Son buenos vecinos.

O Buenos Vecinos, así, con mayúsculas. Como las hadas de los cuentos antiguos y verdaderos.

Pero el nuevo vecino no es un petirrojo. Los petirrojos siempre han estado aquí.

Hace unos días que un ave enorme ronda por los alrededores, que se posa en el pino de la casa de al lado y sorprende a los pajarillos invernales con su aleteo majestuoso. Nunca la había visto por aquí. No se de donde ha salido, pero me gusta verla, una garza real de enormes alas grises.

No se que hace aquí. No se si es normal. No se si se ha perdido de camino a otro sitio.

Solo se que me gusta este nuevo vecino, y que espero que se quede mucho tiempo...

(Nota: las imagenes no son mías. Aún no he aprendido a capturar a los Buenos Vecinos con tanta claridad...)

12 Octubre 2008

Dicen que todos llevamos máscaras.

Que las máscaras nos sirven para ocultar lo que en realidad somos. Que son las personas que nos ponemos encima, personas diferentes, personas que quisieramos ser.

No lo creo.

Nunca he creido en tópicos.

Demasiado simples para mi gusto.

(O a lo mejor es solo que me gusta llevar la contraria)

No me creo que las máscaras sirvan solo para esconder y engañar.

Habrá quien las utilice para eso. Como siempre, a los humanos nos encanta pervertir y cambiar el origen de las cosas.

El origen de las máscaras fue sagrado.

Todos hemos visto alguna vez imagenes de máscaras ceremoniales de diferentes culturas. Todos hemso visto como se transforma un chamán africano al ponerse una máscara de aspecto grotesco. Como si la máscara le poseyera. Como si dejase de ser él y se convirtiera en la persona que se ha puesto encima.

No.

Tampoco creo que sea eso.

Creo que las máscaras liberan.

Creo que destapan, que dan luz a nuestras zonas oscuras.

Las máscaras tienen su propia magia.

Las máscaras revelan misterios.

Los misterios que todos llevamos dentro.

Las personas que somos, o que seremos, o que fuimos alguna vez.

Dioses y espíritus.

Cientos de antepasados, murmurando desde la parte de atrás de la cabeza, allí donde están las cosas ocultas.

Mil espíritus animales, las primeras personas, luchando por salir a la superficie, buscando su própia máscara.

Un millón de Kachinas que rien y saltan y bailan y quieren salir, y reir y saltar y bailar fuera, y dejar de estar encerrados en la parte oscura de nuestras almas.

Pero la más poderosa de las máscaras, a su manera salvaje, es la del Hombre Verde.

Una máscara de hojas y ramas que ni tan solo es una máscara, si no la imagen viva y verde del alma del bosque.

Cuando te pones la máscara del Hombre o de la Dama Verde, se libera tu lado más salvaje, la parte de tí que habla de vida, y fertilidad, y crecimiento.

La que viene del principio del mundo, del corazón del bosque primigenio, la parte de nosotros mismos que nos da más miedo.

Porque, en realidad, eso es lo que somos. Criaturas salvajes llevando máscaras.

Y nada más.

10 Octubre 2008

Máscara

10 oct 08 En: Delirios varios Magia

¿Para ocultar o para descubrir?...

3 Mayo 2008

Pero dioses tranquilos.

Dioses de los bosques y la tierra.

El Hombre Verde, señor del bosque, que ,tán pagáno como es, ha encontrado su hueco en las catedrales.

La Madre Tierra, protectora y destructora, de piel negra, que ha acabado convertida en una virgen escondida en una cueva.

Sin darme cuenta, llevo toda mi vida viendolos a los dos en la parte de atrás de mi casa (allí dónde están las cosas ocultas)

Pensaba que eran otra cosa, pero ayer mismo me los encontré envueltos en flores y helechos, y no me cupo la menor duda.

El Dios y la Diosa de Beltane han escogido la parte de atrás de mi casa para para unirse de nuevo este año, para devolver la fertilidad a la tierra reseca mientras disfrutan de su propia fertilidad .

En una cueva de vegetación, con olor a miel y la música de las abejas...


Este es el Hombre Verde de la fuente.

Y ella es la Diosa Madre, en su cueva verde (antes de que la convirtieran en otra cosa)

Juntos al llegar Beltane...

1 Mayo 2008

Hoy me siento pagana.

Hoy tengo ganas de claros en el bosque, de diosas y de hadas.

Me pasa cada primero de mayo.

El año pasado, me dediqué a crear mi própia diosa de Beltane...

(Verde y sensual como la misma primavera)

Esta vez solo he caminado sobre la Madre Tierra.

Me he limitado a oler las flores.

Y a canturrear en voz baja.

Olía a miel.

Mi voz canturreaba una canción tonta con un murmullo de abejorro.

Mi ojo nuevo se ha dedicado a las flores de borraja.

Azules. Como el cielo de mayo.

Blancas. Como el vestido nuevo de Doña Primavera.

Me he pasado el día zumbando como un abejorro.

No creo que haya mejor manera de honrarla.

Hay que ver que pagana es siempre la primavera...

15 Abril 2008


Hoy me he puesto el anillo del pensamiento mágico.

Que tontería.

Como si un anillo pudiese cambiar las cosas...

Puede. Si tu te lo crees, él puede.

Y hoy he decidido creermelo.

He cambiado el anillo de granates de Praga, que me encanta pero se engancha en todas partes, por el gran anillo de piedra de luna que compré en Madrid, en los puestecitos de la Plaza de Santa Ana, justo a la vuelta de la India.

El chico que llevaba el puesto me dijo: "Viene directo de la India", y a mi me hizo gracia la coincidencia, y le dije "Mira, como yo". Y me lo quedé.

Porque venía de la India, y porque me gusta la piedra de luna.

La piedra de las cosas mágicas.

La piedra de las brujas (y hoy me siento un poco bruja).

La piedra de lo oculto (que ganas tengo de ocultarme...)

La piedra de los espíritus y las hadas.

Así que hoy llevo el anillo del pensamiento mágico.

El de la piedra de luna.

Porque estoy cansada de la vida real, y he decidido creermelo.

Solo cambiar de anillo (que tontería), puede hacer cambiar muchas cosas.

Todo es proponerselo.

Y dejar que vayan acercandose, poco a poco, las cositas mágicas...

29 Marzo 2008

Lo siento.

Llevo unos días de un antipático subido ¿verdad?

Me acabo de dar cuenta.

No contesto a nadie, casi no dejo comentarios, pero os puedo asegurar que leo. Mucho.

Pues nada.

Que lo siento.

Hay veces que no podemos evitar ser unos antipáticos.

Ni tan solo se porqué. Me gustaría saberlo, pero no lo se.

Ojalá lo supiera todo. Ojalá pudiese evitar volverme antipática de repente.

Si pudiera evitar la estúpida melancolía...

A veces puedo.

De una manera extraña, puedo.

Busco lugares imposibles. Lugares que nunca existieron.

Abro un libro. Miro una imagen.

Me pierdo dentro.

Viajo.

Libero mi alma barca.

Y a la vuelta, ya no soy yo.

Vuelvo a ser la pirata.

Vuelvo a ser la nómada, la gitana de las raices aereas.

Hace tiempo que no viajo a los mundos que nunca fueron.

¿Alguien se quiere venir conmigo?

"El camino sigue y sigue,

Desde la puerta..."

(Aquí podéis seguir el viaje...)

23 Marzo 2008

Trolls

23 mar 08 En: Delirios varios Magia


Y pensar que a mi me caían simpáticos...

Los que viven debajo de los puentes, en realidad.

Los que brotan de la roca, de la piedra, de la tierra...

Cada vez que paso por un puente, hago todo el ruido posible, para ver si despierto al troll que duerme debajo.

Últimamente ya no quedan muchos puentes apropiados para los trolls. No valen los puentes de hierro surcados por trenes y coches. No sirven los de las carreteras y las autopistas.

Un puente de troll como es debido está hecho de piedra vieja, y atraviesa un río caudaloso en un bosque. Un puente de troll como dios manda solo se puede cruzar a pie, y tiene algunas piedras sueltas en el parapeto, y plantas silvestres creciendo en las grietas.

No quedan ya muchos puentes adecuados.

Ni muchos trolls.

En Noruega vi algunos. Parecían montones de piedras puestos en un extraño equilibrio.

También vi los montoncitos de piedras en Bretaña, en la Costa de Granito Rosa.

En Irlanda fotografié a uno sin darme cuenta (ya os lo enseñé otra vez), una cara enorme en la piedra cubierta de musgo...

Se esconden muy bien en la piedra, los trolls...

Y, ahora, también en la red.

Hay que modernizarse, supongo. Aunque yo no estoy muy segura de que sean trolls realmente. Los trolls siempre fueron gente rústica y sencilla, gente de campo. No creo que les gusten demasiado las nuevas tecnologías.

Más bien me suenan a goblins, o incluso a poltergeist. Esos nunca han tenido problemas para adaptarse a los avances de la ciencia y la tecnología. Les gusta tánto complicarnos la vida, y nosotros estamos tan ligados ahora a estos aparatitos que ¿que mejor manera de tocar las narices?

Vete a saber.

Lo que yo se es que estoy bastante harta de "trolls" (o goblins, o poltergeist, o gremlins, o...). Que hay algunos que hasta tienen blogs y todo.

Pero respeto por las opiniones de los demás, ni pizca.

Así que, como dice en la primera imagen, aquí se acabó alimentar a los trolls. Que los pobres gatitos no tienen ninguna culpa.

Que fastidio, de verdad. Puestos a conocer trolls en la red, ¿porqué no he conocido a este?

Sobre En el cielo de mi boca

Solo soy yo. Soy Maria. Soy como soy. Soy como no soy. Soy lo que me gusta, y lo que no me gusta. Soy lo que quiero, y lo que odio. Soy libre. No quiero raices. No quiero fronteras. Soy lo que soy, os guste o no. Esa soy yo. Escribiendo desde el cielo de mi boca... Y desde mi casa en el árbol. MySpace Layouts

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(Obra de Selina Fenech, en www.selinafenech.com) Banniere J-B. Monge My Flower


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