La Coctelera

Categoría: Listas

Bolsillos de maestra

Dos galletas.

Un piñón.

Un trozo de goma.

Un poco de tiza.

Una canica azul.

Un caramelo.

Un cochecito rojo.

Un cromo.

Un regalo.

Algún tesoro.

Muchos sueños.

Un puñadito de lágrimas.

Una carcajada.

Papelitos de colores.

Una bola de plastilina.

Una piedra muuuuy bonita.

Una flor marchita.

El cuento de los viernes.

La hora de pintura.

Un diente de leche.

Fragmentos de una hoja seca.

Los restos de un lápiz verde.

Un beso.

La fiesta de navidad.

Hello Kitty.

El poema de primavera.

El primer día de escuela.

Están en los bolsillos de la bata naranja, y en los de la chaqueta del patio, la que tiene el bajo estampado con huellas polvorientas de pequeñas manos, casi como las de los duendes.

Bien protegidos. Bien cuidados, para que duren por siempre, en los bolsillos de la seño. No vaya a ser que nos de por crecer demasiado pronto. Crecer es aburrido. Y un poco triste. Ya se cuidará la seño de que eso no pase.

Para eso sirven los bolsillos de las maestras.

A veces, cuando nadie está mirando...

Observo el mundo a través de un trocito de papel de celofán (Me gusta cambiar el color del papel, y el de las cosas que veo)

Me pierdo en la sección infantil de la librería, mirando los dibujos de los libros más grandes y con los colores más brillantes (Y a veces me llevo alguno)

Leo cuentos de hadas (Y me los creo, igual que antes)

Bailo danzas tontas para la luna (Y ella se ríe...)

Diseño complicadas cabañas para poner en los árboles (Pero no las construyo nunca)

Hago muecas delante del espejo (Siempre se me escapa la risa)

Pinto flores (Es más divertido si las pintas con ceras en un papel muy grande)

Finjo ser otra persona (Y a veces me lo creo)

Me pregunto cosas raras (Y me las respondo)

Puedo llegar a creerme hasta diez cosas imposibles antes del desayuno (Y me siento una reina de ajedrez)

Me invento palabras nuevas (Pero aún no se que quieren decir)

Juego a ser un árbol mecido por el viento (Aunque sople un huracán, me gusta sentir el viento en el pelo, y en las ramas)

Vuelo por encima de los tejados y de los árboles (Pero solo si hay luna llena)

Recito poemas infantiles (Estos eran tres gatitos que perdieron sus mitones...)

Aúllo en la oscuridad (Y luego finjo que no he sido yo y le echo la culpa al perro)

Colecciono cosas tontas (Como piedras, plumas, canicas, bolas de nieve o pelos de gato)

Hago pompas de jabón (Y las miro brillar a la luz del sol de la tarde)

Escrivo con faltas de hortojrafia (Es mucho mas dibertido)

Invento hechizos (Que nunca funcionan)

Corro por la cuesta abajo y salto en todos los charcos del camino (Mientras canto una canción totnta o grito bien fuerte)

Me vuelvo invisible (Aunque no suele ser voluntario)

Persigo a las libélulas y las abejas (A las avispas es mejor dejarlas en paz)

Hablo con los pájaros (Ahora son los petirrojos. En verano, las golondrinas. Los cuervos y las palomas están siempre)

Intento encontrarle un sentido al camino de las estrellas (Estoy en ello)

Miro los dibujos de los cuentos y me invento las historias (Cuando da pereza leer, o cuando las historias son demasiado aburridas. Siempre acaba saliendo algún pirata)

Pinto de muchos colores (El mundo real es demasiado gris)

Me disfrazo (No pienso decir de qué)

Me asusto de lo ruidos en la noche (Y me gusta)

Lloro, grito muy fuerte, río a carcajadas, vuelvo a llorar, hablo sola (Te he dicho que no estoy loca)

Escribo listas absurdas (¿Será que aún no he crecido del todo?)

Preparando las maletas

Ya está abierta sobre la cama la maleta roja.
Esperando a que la llene. Esperando a viajar.
Será su primer viaje. La veo impaciente, nerviosa. Un poco asustada.
No es mi primer viaje, pero yo también estoy impaciente, nerviosa y un poco asustada.
Siempre da un poco de miedo empezar algo.
Miedo del bueno. Del que sientes cuando ves una buena película de terror, o cuando lees una historia de fantasmas. Miedo divertido, miedo buscado.
Dentro de mis maletas siempre hay una pizca de buen miedo...
Algo que lo haga todo un poco más emocionante.
Y para evitar los malos miedos, esos que te dejan inmóvil, los que te enraízan y no te dejan volar, siempre va bien un poco de ayuda.
Así que, de nuevo, antes de partir, me encomendaré al Señor de los Principios. Igual que hice el año pasado, igual que cada vez que preparo las maletas, tendré una pequeña conversación con Lord Ganesh para que, por lo menos, me de un poquito de alegría. Porque dicen que eso se le da muy bien. La alegría, quiero decir.

En la India, el año pasado, me fue muy útil. Supongo que es algo más psicológico que otra cosa, pero cuando compré el colgante fue como si se arreglaran las cosas de pronto.
Bueno, me gusta creer en la magia. Que queréis que le haga...
Así que ya podéis imaginar que en mi equipaje también vendrá él.
Y el trébol de cuatro hojas que hay en el bolsillo de mi cuaderno nómada. Lo encontré en un pueblecito marinero cerca de San Sebastián, y desde entonces se dedica a traerme suerte.

Además, seguro que será una buena protección contra las malas ideas de algunas hadas. Que por la isla verde hay algunas bastante malintencionadas... y ya se sabe que más vale prevenir. De todas formas, si en algún momento me interesa más lo que me ofrecen las hadas que lo que me ofrece la guía, no tengo más que tirarlo...
Y las runas. También me llevo las runas. Que de ahí es de donde vinieron, y se mueren por volver, igual que yo me muero.
Supongo que esperan reencontrarse con algo. No se exactamente el que. Ni yo misma sé que espero encontrar. Tal vez el pedazo de mí que se quedó enterrado bajo la hierba en la colina de Tara, en el corazón de Irlanda.
Que ahora es, también, un poco el mío...
Así que repasemos, para que no se me olvide nada importante...
Este viaje, mi maleta roja llevará:
-A Lord Ganesh.
-Un trébol de cuatro hojas.
-Las runas de Irlanda.
-El cuaderno nómada.
-Un bolígrafo negro para el cuaderno nómada.
-Unos cuantos amigos.
-Un puñado de recuerdos.
-Mi vieja cámara, tan viajera como yo.
-Una pizca de miedo bueno.
-Acuarelas.
-Un montoncito de sueños.
-Muchas ganas.
Y lo otro, ya se verá...
Que me gusta viajar ligera de equipaje...

Listas

A veces hago listas.
Listas de cosas por hacer.
Listas de sitios a los que ir.
La lista de la compra.
Las cosas que no me gustan.
La gente a la que he conocido a lo largo de mi vida.
Los cuentos por contar.
Temas de qué escribir.
Me gustan las listas de cosas.
Listas de cosas que me gustan.
Y me gusta...
Me gustan los faros, porque huelen a mar y aventura.
Me gustan las islas, porque son mundos pequeños fuera del mundo.
Me gustan los laberintos, porque cuando quieres perderte en ellos, acabas por encontrarte.
Me gustan las cerezas en mayo y las granadas es octubre.
Me gusta el color verde vida, y el rojo revolucionario, y el negro libertario.
Me gustan los gatos que pueden ver lo invisible.
Me gustan los perros que te quieren sin condiciones.
Me gustan las casas de muñecas, porque aún soy un poco niña.
Me gusta dormir hasta tarde para sentir el sábado entre semana.
Me gusta acostarme tarde para ver las cosas que los otros no ven.
Me gustan los globos aerostáticos, la forma menos práctica y más romántica de viajar.
Me gustan los barcos que te mecen como cunas inmensas en la noche azul oscuro del mar.
Me gustan las libélulas, el brillo rápido de su vuelo que deja siempre un rastro de magia.
Me gustan los caminos, polvorientos, verdes, estrechos, ámplios, caminos de montaña, caminos invisibles a ninguna parte y a todas.
Me gusta el sol en los ojos, la luna en la piel, el aire suave del anochecer.
Me gusta la música de los grillos, el croar de las ranas del barranco y los ruiseñores ocultos en el bosque en las noches de verano.
Y los eclipses.
Y las libretas negras.
Y los caramelos de limón.
Y las nubes alargadas.
Y el cus cus.
Y planificar los viajes.
Y escribir a mano.
Y llevar la contraria.
Y hundirme en el agua hasta la nariz.
Y mirar los nombres de las ciudades lejanas en el Atlas.
Y...
¿Y que os gusta a vosotros?