La Coctelera

Categoría: Cosas de Niños

16 Septiembre 2007

Pues sí.
Ya estamos otra vez.
Empieza un nuevo curso, y ya parece que las vacaciones fueron un sueño, algo apenas recordado en los momentos de duermevela.
Y aquí estoy, liada otra vez en historias de niños y de familias, metida hasta arriba en materiales didácticos, dibujos por pintar, pegamentos y rotuladores y olor a plastilina.
Yen planes de estudios, horarios extraños y asignaturas polémicas.
Solo llevo tres días con niños (y con padres, que quieras o no, también te tocan), y ya estoy cansada. Ayer me levanté casi a las doce, y no hice nada inteligente en todo el día. Pero es normal. Los principios de curso siempre son agotadores, hasta que empiezas a acostumbrarte.
Acostumbrarte a los niños, que también se tienen que acostumbrar a tí (que raro, ese primer día en una clase llena de pequeños extraños...)
Acostumbrarte a ser tutora, y por lo tanto, responsable total de lo que durante este curso, y tal vez el siguiente, entre en las cabezas de tus pequeños extraños.
Acostumbrarte a ese espacio nuevo y vacío que es tu aula, que lo será durante todo el curso y que deberás llenar de cosas hermosas y estimulantes.
Acostumbrarte a unas familias que, muchasveces, te sienten como una intrusa en su derecho a educar a sus hijos como ellos quieran, que te creen a su completo servicio o piensan que tu no eres nadie para decidir nada sobre la educación de los niños ("¿Que sabrá la maestra?").
Y acostumbrarte, también, a las otras familias, las buenas, las que confían en tí, incluso demasiado, las que se preocupan de verdad por la educación de los pequeños extraños, las que te creen cuando hablas y te ofrecen toda su confianza, y su apoyo, e incluso, algunas veces, su amistad.
Lo peor, este curso, me temo, van a ser las asignaturas polémicas, como decía antes.
Y quiero que sepáis algo, ahora que me he puesto con el tema en cuestión. En primaria no existe la tán temida asignatura. Y en infantil, que es lo mío, aún menos. y sin embargo, aquí estamos, educando ciudadanos. Y no ahora, si no desde siempre.
Educando sin libros, y sin planes de estudios. Educando sin materiales, ni trabajos, ni fichas. Educando como se tiene que educar: con el ejemplo, con los actos, y no con la memorización de lecciones.
Educando en valores, me temo. Mal que les siga pesando a algunos. Porque, la verdad, es que no lo podemos evitar. Los niños son algo así como "máquinas de aprender" (que mal suena eso). Lo aprenden todo, lo absorven todo, lo bueno y lo malo, todo lo que les rodea cada día, a todas horas. Así que, queramos o no, todos lo estamos haciendo. Todos estamos enseñando a nuestros pequeños extraños a convertirse en ciudadanos. Buenos o malos, pero ciudadanos. Y cuanto antesseamos conscientes de ello, antes podremos corregir ciertas actitudes, ciertos comentarios que están convirtiendo a algunos de los ciudadanos del futuro en pequeños tiranos, en adolescentes racistas, en jovenes insolidarios y ególatras.
¿Ciudadanos? No hago más que repetir todo el rato esa palabra. Pero tampoco es verdad del todo. Nunca he creido estar formando "ciudadanos". Lo que yo intento, en la escasa medida de mis posibilidades, es convertir a mis pequeños extraños en buenas personas. Personas solidarias, personas tolerantes, personas trabajadoras, personas alegres, personas autónomas, personas especiales, personas con criterio, personas pacíficas, personas divertidas, personas imaginativas, personas capaces.
Personas únicas.
Y lo otro, ya vendrá después.

Ni izquierdas ni derechas. Ni religiosas ni ateas.
No se trata de imponer un modelo de pensamiento, si no de enseñar a pensar. De dar los medios para que cada uno sea capaz de decidir por si mismo lo que quiere ser, lo que quiere creer, en que se quiere convertir.
Cualquier cosa.
Así de fácil (es un decir...)
Y todo eso, sin asignaturas polémicas. Porque a mí eso no me toca. Pero no importa, porque voy a seguir haciendolo igualmente.
Creo que es importante. Y por eso, he decidido este mismo curso empezar a hacerlo de una manera, podríamos decir, más formal.
Claro que eso de la "formalidad" en educación infantil es muy relativo.
Pero sea como sea, he buscado material y libros sobre educación emocional (que es por donde se empiza a educar a las personas) y pienso convertirla en una parte más de mi quehacer diario, aunque nadie me obligue, aunque no esté incluida en el currículum oficial, aunque sea solo un "eje transversal".
En todos los centros educativos, la educación emocional debería ser prioritaria. En el mío es, simplemente, imprescindible. Cada día te encuentras con casos de malos tratos, drogas, familias desestructuradas, de padres desaparecidos o en la carcel, de abandonos, de pobreza, de simple y llana tristeza.
Así que la escuela debería ser un oasis en medio de tánto dolor. Un lugar alegre, hermoso, luminoso, un lugar donde aprender a ser felices.

Los niños tienen derecho a ser felices. No se si el derecho a la felicidad es un derecho básico, pero debería. Y si su vida cotidiana no puede darsela, se la daremos en la escuela. O lo intentaremos. O les enseñaremos a ser felices, que es la cosa más difícil del mundo.
Yo, por mi parte, estoy deseando empezar.
Y para que veáis lo mala que es esta puta roja vuestra, aquí teneis los contenidos que pretendo conseguir a lo largo de estos dos cursos con los mismos pequeños extraños, extraidos de los muchos libros rojos que editan las rojas editoriales educativas de este pais (excepto Casals, ya lo hablaremos otro día...)
En fin. Contenidos, objetivos, el punto lejano (muy lejano) al que pretendemos llegar:
-Autoconocimiento. Porque si no nos conocemos a nosotros mismos ¿como vamos a conocer a los demás?. Y es tán complicado hacerse una imagen ajustada de uno mismo...
-Autonomía. Porque es el pricipio del pensamiento libre: la ectividad libre.
-Autoestima. Porque si no nos queremos nosotros ¿quien nos va a querer? Y es más fácil quererse si los demás también te quieren (empezando por la seño).
-Comunicación. Porque es muydifícil hacerse oir. Pero aún más difícil es escuchar sin dejarse llevar por los prejuicios.
-Habilidades sociales. Porque el saber relacionarse con los demás de una manera correcta y respetuosa es el primer paso hacia la buena persona que serás en el futuro (empezando por el "gracias" y el "por favor")
-Escucha. Lo más difícil del mundo.
-Solución de conflictos. Y no como nos han enseñado en la tele. Ni como el señor Bush. Hablando y caminando hacia un mundo mejor (que cursi...)
-Pensamiento positivo. Pasito a pasito rumbo a la felicidad. Ahí es nada...
-Asertividad. O saber expresar los propios deseos y opiniones siempre de una manera respetuosa, siendo capaces de ponerse en el lugar del otro. Que buena falta nos hace a todos, no solo a los pequeñajos. Menudos somos...
Así que eso es todo.
Todo lo que pretendo conseguir durante este par de cursos que empiezo ahora.
Nada. Cuatro tonterías.
Manías de una seño roja y Mariadelirios.
Si lo que tienes que hacer tú es limitarte a enseñar matemáticas y lengua. Todo lo demás, ya lo aprenderán viendo la tele.
Que oye, vaya manía con la ciudadanía.
Si no hace falta para nada...

(Por cierto, me encanta esto, no es por nada...)

4 Junio 2007

Secretos

4 jun 07 En: Cosas de Niños

Que sepáis, papis y mamis, que si tenéis niños no podeis tener secretos. Son conceptos antagónicos. Incompatibles. Agua y aceite.
Un niño y un secreto en la misma habitación crearía una grave discontinuidad en el continuo espacio-tiempo.
O algo.
Hoy, Jesús me dice:
-Mi papa está malo.
-¡Pobrecito! ¿Y que le pasa?
-Pues que le ha salido un grano gordo en el culo y no se puede sentar...
Lo que tiene que doler eso...

3 Junio 2007

Solo se que quiero escribir.
Así que a ver que sale.
Salen letras y palabras. Sale agua.
Salen espíritus burlones. Se burlan de mí "No funciona el pen drive, no funciona nada, tendrías que estar estudiando, y no haciendo el tonto aquí plantada"
Ayer hice fotos a las flores del granado, a mi silla con el libro debajo del cerezo, a Vito cazando saltamontes y a Potter persiguiendo cosas que vuelan.
Como están todas en el pen drive, ese que mi ordenador se niega a leer, no vais a poder ver, de momento, las flores rojas como la sangre.
¿Que más sale?
Salen ganas de huír, pero eso sale siempre, escriba o no escriba. Me sale el escapismo por las orejas. Por eso todos mis cuentos pasan lejos. O a gente que se acaba yendo lejos, que viene a ser lo mismo.
Sale más agua, hace unos días. Cuando vuelvo a casa siempre tengo sed. Aunque acabe de beber, tengo sed. O, más bien, ganas del agua fría de mi casa. Sabe diferente. Aunque me la lleve al trabajo metida en una botella, aunque sea la misma que sale del grifo, no sabe igual, lejos de casa. Lo primero que hago cuando entro a casa es beberme un gran vaso de agua fría...

Salen más cosas, cuando me siento a escribir. Sale rábia e ideas. Rábia de la buena, de la que te hace reaccionar. Rábia contra el racismo más rancio y absurdo que va subiendo por todo este estúpido y pobre país nuestro. Rábia cuando leo que los partidos con ideas xenófobas van a la alza, y pretenden que ellos son los valientes, porque se atreven a decir lo que todo el mundo piensa. ¿Cuando se han metido ellos en mi cabeza? ¿Porqué no pueden admitir que hay gente a la que la raza o la nacionalidad le trae sin cuidado? Pero ellos son los modernos. Los listos. Los otros somos unos tontos que solo queremos ser "politicamente correctos", aunque somos tán racistas como ellos. O como el PP, añadiendo a su programa los postulados de partidos como esos. Diciendo sin ninguna vergüenza que hay inmigrantes de primera y de segunda:mejor los católicos, si puede ser, por favor.Pero poquitos, que luego traen enfermedades, y se les dan a ellos todas las facilidades, por eso tienen que vivir un montón de familias en un pisucho medio en ruinas o en un garaje. ¿No se les cae la cara de vergüenza? ¿No son capaces, ni tan solo un poco, de ver las cosas desde el otro punto de vista? Me gustaría ver a esos grupos racistas y antiinmigración calzandose los zapatos de los otros. De los pobres. De los desfavorecidos. De los que han tenido que dejar atrás su vida para poder conseguir algo mejor. Y que luego se encuentran con esto...
Sale mucho más, cuando me siento a escribir. Sale mi lado pedagógico, mi obsesión educativa, mis historias de niños. Sale la escuela que quiero, y la que no quiero. Esa escuela que algunos quieren elitista y excluyente. La que yo quiero para todos. Para que, desde pequeños, aprendamos que todos somos iguales. Que más dará el color de la piel. Que más dará el sexo. Que más dará el dinero que ganan tus padres, su orientación sexual, su lugar de nacimiento. Que más dará si todos somos personas. Huesos, carne, piel. Piel que quiere ser acariciada, besada, abrazada,independientemente de su color.
Sale que lo más profundo es la piel. Y que somos criaturas sensuales. Y que debemos disfrutar de este Junio esplendoroso que ahora empieza. Salir a la calle, tomar el sol, jugar. Reír. Amar.
Salen muchas cosas.
Como de costumbre, no me ha salido lo que yo quería. Que importa.
Algo ha salido...

27 Mayo 2007

Y después vino lo peor.
Se acabo el breve sueño de libertad.
Se acabó la luz de las escuelas.
Vuelta al crucifijo, vuelta al señor maestro, vuelta a los aprendizajes memorísticos y los castigos físicos.
Los niños con los niños y las niñas con las niñas.
Los domingos a misa.
El pecado mortal.
El Cara al Sol y el Caudillo de España por la Gracia de Dios (Muy chistoso, Dios)
¿Y los maestros?
¿Donde estaban los que soñaron con un futuro más luminoso?
Lejos. Tuvieron que irse.
El exilio fue lo más suave que les pudo pasar. El irse. El no volver más.
Llegó la represión, entonces.
Vamos a dejar que sean ellos mismos los que hablen. Los que reprimieron. Los que tapiaron las ventanas, los que arrancaron las flores.
Orden ministerial de la Junta de Burgos, en 1937:

"Las escuelas de la nueva España han de ser continuación ideal de las trincheras de hoy; han de recoger su espíritu exaltado y juvenil y han de prolongar en el futuro esta Guerra de ahora en la que combaten más que enemigos circunstanciales, poderes siempre vigilantes y permanentes como el Mal mismo"

(Permitidme que me estremezca...)
Para conseguir esos "sagrados objetivos" lo primero que había que hacer era limpiar las escuelas. Borrar todo rastro de República, o de libertad.
Por lo tanto, se hizo necesario "depurar" a los maestros republicanos.
La linea "blanda" de limpieza y depuración consistió en el adoctrinamiento. Se hicieron cursos de reciclaje para maestros:

"En el magisterio español y en todos los cuerpos del estado se está procediendo a una depuración que pronto será regulada de un modo definitivo (...) Espero que el montón de muertos que tenemos ante nuestra vista y la sangre derramada bastarán para que aquellos que tuviesen un resto de error pasado en el fondo de sus conciencias, se incorporen llenos de entusiasmo a los nuevos dogmas de la patria"

Eso era lo que les "enseñaban". Y también esto:

"(...) una transformación (...) de aquel lastimoso magisterio que se inspiró exclusivamente en los principios de la Revolución Francesa de la igualdad, la libertad y la fraternidad, a través de los cuales se llegó a la escuela sin Dios"

Y que:

"(Los nuevos cursos de capacitación) infiltren a los maestros hasta la médula los principios religiosos y patrioticos que informan nuestro Glorioso Alzamiento"

Pero eso no fue suficiente. No es tán fácil eliminar las semillas de libertad.
Empezó la linea dura. Ya el 28 de Agosto de 1936 aparece una ley que insta a recoger informes del personal docente. Poco después aparecen las Comisiones Depuradoras, que rezaban justo antes de empezar a "depurar":

"Serán eliminados, con serenidad pero con la máxima energía, todos aquellos maestros que, al envenenar la conciencia de nuestros niños, pretendieron formar una generación al servicio del ateismo, marxismo, materialismo y antipatria, que han sido derrotados por nuestro glorioso Ejercito, a las órdenes de nuestro Caudillo"

Y que familiar me resulta ese discurso. Que miedo...
Empezaron entonces las investigaciones, los expedientes sancionadores, las denuncias, los cesamientos y las inhabilitaciones. Se promovió incluso, la delación entre compañeros.
Por el simple hecho de haber sido maestro durante la República, podías ser llevado ante un tribunal militar, acusado de cosas como haberse casado por lo civil, tocar el piano en bailes públicos, tener un carácter irascible o escuchar emisiones "rojas" en una rádio colocada para que se oyese por todo el pueblo.
En toda Catalunya fueron expedientados uno de cada cuatro maestros. La mitad de ellos fue expulsada, otros fueron trasladados fuera de Catalunya, o inhabilitados para cargos directivos, o jubilados a la fuerza. Y de igual manera se actuó en el resto de España. Solo que los catalanes siempre hemos sido unos rojos, y había que meternos en cintura...
La linea de actuación más dura ya la predijo un cacique gallego durante la República, cuando le dijo al maestro del pueblo "Ahora la República engorda a los maestros, luego nosotros os mataremos"
Los maestros y maestras se presentaron ante los tribunales militares para ser juzgados en juicios rápidos y subrealistas, acusados de catalanistas, o de ateos, o de incompetentes. Lo mejor que te podía pasar era que te desterraran. Porque siempre es mejor el destierro a la inhabilitación...
Una maestra fue acusada por preguntar por su hijo soldado, desaparecido en la guerra, a un grupo de soldados republicanos, mientras los abrazaba llorando.
Otra se encontró ante el tribunal militar por no haber querido ceder a las presiones del cacique local, que quería casarla con su hijo. Le hicieron la vida imposible y, después de la guerra la acusaron de "negligencia en las cosas de la religión, mantener relaciones con el CENU, viajar a menudo con el coche del CENU y tener un taller en que se cosía ropa para los milicianos" Por estos graves delitos fue condenada a nueve años de inhabilitación.
A otro de ellos, católico, viudo, padre de familia numerosa, se le acusó de explicar una lección "inmoral" sobre la reproducción de los animales.
Fue condenado a muerte.
Como tántos.
Convertidos de pronto en criminales de guerra.
Acabando con el sueño...
Pero nadie, nadie puede acabar con las semillas de libertad.
Y algún día, poco a poco, brotarán.
Ya están brotando, en esta democracia asustada nuestra.
Por fin estamos perdiendo el miedo que nos dejaron los cuarenta años grises, el dictadorzuelo cruel, que se creía que lo había dejado todo atado y bien atado.
Y un día, pronto, las escuelas florecerán...

25 Mayo 2007

LA ESCUELA PEQUEÑA

(Enric Larreula)

Había una vez un pueblo que tenía una escuela tan pequeña, tan pequeña, que solo cabían la maestra y un niño no muy grande.

Y, claro, como solo podía ir uno cada vez, iba media hora cada uno, y los otros, mientras tanto, jugaban a correr, a perseguirse por los campos y a subirse a los árboles.

Pero llegó un día en que el señor alcalde quiso hacer una escuela grande para que pudiesen ir todos los niños a la vez, como pasa en los otros pueblos.

Pero todos los niños, que estaban enamorados de su escuela tan pequeñita y de los largos ratos que pasaban jugando en el bosque, le pidieron que no construyese ninguna escuela nueva, que ellos querían a la pequeña, y que ya estudiarían más rápido para compensar los ratos que pasaban jugando.

Y el alcalde, que también quería a la escuela del pueblo, dijo que de acuerdo, pero hizo colocar muchas mesas repartidas por el bosque para que los niños pudiesen hacer los trabajos que les encargaba la maestra.

Y aquel pueblo tuvo, desde aquel día, la escuela más pequeña y la escuela más grande del mundo.

FIN

Leí este cuento por primera vez hace mucho, mucho tiempo (tánto que a veces me pregunto si aquella niña era yo en realidad).
Aún ronda por mi casa, un librito viejo y usado, con una ventana en la portada por la que se puede ver la escuela pequeña, en medio de un prado.
Creo que la culpa fue suya. De mi vocación y de la escuela que yo quiero, al menos en parte.

Años después conocí al autor. Fue profesor mío, en la universidad. Un hombre amable, un poco extravagante, muy entusiasta, que nos enseñaba Pedagogía de la Segunda Lengua. Con una melena blanca y una barba de Papá Pitufo. Había algunas compañeras de clase que no lo soportaban. Me pregunto porqué. Tal vez eran de esas que aún creen que la letra con sangre entra.
Vete a saber.
Lo que se es que este cuento me empujo, un poquito, por este camino que llevo. Que me mostró, ya de muy pequeña, cual es la escuela que yo quiero.
Y que nunca se me ocurrió decirselo al bueno de mi profe...

22 Mayo 2007

Primero, que vivir es la mayor experiencia educativa. Solo el hecho de estar vivo, de experimentar, de tocar, de sentir, nos enseña.
Quiero que eso quede bien claro.
Segundo, que nunca, jamás, dejamos de aprender. No importa que dejemos la escuela. No importa dónde vayamos, que hagamos. Cada día de nuestras vidas, hasta el último de ellos, aprendemos.
Y algo tán básico, tán fácil de entender como eso, parece que hay quien no lo tiene tan claro. Incluso ahora, a estas alturas, hay quién no lo tiene muy claro. Herencia, supongo, de cuarenta años grises. Cuando el pensamiento libre era pecado mortal. Cuando la escuela daba miedo, cuando allí no se aprendía nada más que a recitar la lección de carrerilla, y sin pararse a pensar mucho en su significado. Cuando no se educaba, si no que se adoctrinaba.
Aún hay quien piensa que nuestro trabajo consiste en enseñar. Ya dije el otro día que no. Debemos educar. Lo otro ya vendrá solo...
"El trabajo del educador es el de facilitar el proceso natural del aprendizaje)
(Maria Montessori)
Algo tan simple como eso.
Antes de los cuarenta años grises, había ya gente que lo tenía muy claro.
Durante una breve etapa luminosa, en las primeras decadas del s. XX, hubo gente que quiso cambiar. Y sacar la escuela de las aulas. Y crear una escuela activa, en plena naturaleza. Y enseñar a aprender, no a memorizar.
Hace ya casi cien años de eso, y los principios de esos maestros revolucionarios me parecen mucho más modernos que algunos de los que tengo que ver ahora.
Por ejemplo, como he dicho, la enseñanza activa. Que no consiste en otra cosa que en aprender a partir de la propia experiencia. De manera que ya nunca más el maestro sería un enseñante, si no un guía, una ayuda, un apoyo. Un educador, en definitiva. Y la escuela, por fin, sería un lugar vivo, integrado en su entorno, una parte más de la sociedad, abierta a los cambios, a la experimentación, a la vida, al fin y al cabo.
Durante cuarenta años grises no fue así. Y ahora aún vamos arratrando las consecuencia de ese tiempo oscuro, de las escuelas con crucifijos, de "los niños con los niños y las niñas con las niñas", de los regletazos en la palma de la mano, del señor maestro y el caudillo de España por la grácia de dios.
Antes hubo luz.
Antes, hubo una escuela enun bosque.
Lo dijo Rosseau: "La mejor escuela es la sombra de un árbol". Antes ya lo sabían hasta los antiguos celtas, con sus escuelas en los setos, donde los bardos enseñaban los secretos del mundo...
Siempre he querido trabajar en una escuela bajo un árbol...
A principios de siglo, el Ayuntamiento de Barcelona solo tenía competencias para crear escuelas especiales. De manera que, con el objetivo primordial del fortalecimiento de la salud, en 1914 se creó una escuela en plena naturaleza, en el parque de Montjuïc. Una escuela en un bosque. La idea es que fuesen solo los niños con la salud delicada. Claro que, en 1914, en la Barcelona industrial, no había niños que no la tuviesen...
Esa fue la excusa. O el punto de partida, si lo preferís así. Entró a dirigirla la pedagoga y maestra Rosa Sensat, que redactó unos breves principios pedagógicos, entre los que se incluía, sobre todo, el del respeto al niño como centro del sistema educativo, así como la vida en plena naturaleza, la importancia de la salud, el contacto indispensable entre los niños y el mundo que les rodea y una especial atención a la familia.
Una revolucionaria, vamos.
Pero con permiso para experimentar. Y se atrevió.
Pusieron en práctica, sin dudarlo, sin miedo, las ideas de John Dewey y los principios de la escuela de l'Ermitage de Decroly, quien propugnaba la preparación para la vida a partir de la vida misma, mediante actividades que permitiesen la satisfacción de los intereses primordiales del niño, entre ellos el de cobijo, protección ante los peligros y, también, el afán de superación. En definitiva, se pretendía fomentar la curiosidad natural de los niños, quetánto ha cohartadola escuela tradicional. Decroly afirmaba también que los niñosven sus experiencias educativas como algo global, no compartimentado de forma artificial en asignaturas y materias. Se trataría, entonces, de establecer un método natural. De nuevo, como he dicho antes, el maestro deja de ser el protagonista. El niño es el único protagonista de su propia educación. El maestro, su guía, su acompañante en el camino del aprendizaje. Se trabajaba, pues, sin libros de texto, a partir de las necesidades e intereses de los própios niños, mediante centros de interés y proyectos, graduados según la edad, realizando ejercicios basados en la observación directa, la busqueda y la expresión personal por medio de diferentes lenguajes (escrito, oral, dibujos, música, poesía...)
Toda esta hermosa parrafada teórica que os acabo de meter solo quiere decir una cosa: se aprende viviendo. Curioseando. Mirando. Oliendo. Tocando. Ensuciandose. Equivocandose.
Así lo entendió Rosa Sensat, y así lo aplicó a la Escola del Bosc, junto a las prácticas de la Escuela Nueva. Puso mesas en el jardín para poder trabajar al aire libre, tanto en grupos como de forma individual. Los niños y niñas podían comentar sus problemas con el maestro, y tenían la obligación de acabar lo que habían empezado, siguiendo su propio ritmo. Como dijo Rosa Sensat "Hem d'aprendre a perdre el temps per tal de guanyar-lo" (Debemos aprender a perder el tiempo para poder ganarlo)
Pocos años después, el 3 de Agosto de 1921, siguiendo el mismo ideario, nace la Escola del Mar, en la playa de la Barceloneta, con una franja de arena própia y un hermoso edificio de madera.
Que ardió bombardeado por los salvadores de la patria en 1938.
Valientes heroes perseguidores del enemigo rojo que bombardean escuelas.
¿Dónde estaba ese enemigo escondido?
Os lo diré. Porque estaba tan escondido que ni así pudieron acabar con él. El enemigo que habitaba en las escuelas estaba en las mentes, y en los corazones, de todos y cada uno de aquellos niños y maestros. Una semillita de libertad, sembrada por la escuela republicana.
Que ahora puede volver a brotar.
Las dos escuelas han vuelto a existir. Existen, ahora. No se si seguirán siendo igual que entonces, pero aquí están. Para que veáis que ni las bombas ni los dictadorzuelos con bigote, ni los años grises, pueden acabar con las semillas de libertad...
(Si queréis consultar las webs de las dos escuelas, podéi mirar aquí: Escola del Bosc, Escola del Mar)

3 Marzo 2007

Al pasar junto a la charca
el niño me preguntaba:
¿que son las ranas?
Pues mira niño, las ranas....
¿y por que cantan?
Pues mira niño, las ranas....
¿y por que saltan?
Pues mira niño, las ranas....
¿y por que nadan?
¡y no tuve mas remedio
que tirar el niño al agua!

Poesía infantil con mala idea.
Una mala idea muy buena.
O, por lo menos, una poesía muy buena.
Más en la editorial Mediavaca, una editorial de libros para niños listos, como son todos los niños. No permitida a adultos tontos, como son la mayoría de los adultos.

17 Enero 2007

Los niños también tienen problemas.
A veces creemos que, por el simple hecho de ser pequeños, sus problemas también lo son. Pero no es verdad. A veces, sus problemas son tan grandes que no les caben dentro. Y no saben que hacer con ellos.
Después de vacaciones, Araya, de cuatro años, ha vuelto muy rara. Siempre ha sido una niña alegre, se la veía feliz de ir a la escuela, con ganas de hacer cosas. Ahora dice que ya no quiere venir más. Que no le gusta la escuela, ni el comedor, ni jugar con sus amigos. Que quiere ir a casa, con su madre, pero ella, separada, tiene que trabajar muchas horas para poder salir adelante. Y Araya la echa de menos.
No quiere hacer nada. Ella, que siempre era tan activa, tan juguetona, tan gritona y risueña. Ahora no quiere jugar. Ni mirar cuentos. Ni pintar.
Solo llora. Llora de verdad, sin hacer ruido, con la boca apretada y los ojos rojos.
A la hora del patio la veo jugar sola, sin entusiansmo, con un cubo y una pala de color rojo. Coge una palada de arena, la echa en el cubo, la mira. Al cabo de un rato, se me acerca, me coge de la mano y me dice:
-María, ¿como se hace para parar de llorar y llorar y llorar?
Y yo no se que decir, porque tampoco se como se ahce.
Hablamos mucho rato. Es una niña inteligente, y sabe perfectamente lo que siente, lo que le pasa. Me explica cuanto echa de menos a su madre, y que no puede parar de llorar. Que ayer soñó que dormía con ella. Que no quiere venir a la escuela. Le digo que, si ella no viniese a la escuela, sería yo la que lloraría. Se apoya en mi pecho. Pero diga lo que diga yo, no soy capaz de quitarle la pena.
Y me doy cuenta de que hay tantas cosas importantes que aún no se hacer...

Sobre En el cielo de mi boca

Solo soy yo. Soy Maria. Soy como soy. Soy como no soy. Soy lo que me gusta, y lo que no me gusta. Soy lo que quiero, y lo que odio. Soy libre. No quiero raices. No quiero fronteras. Soy lo que soy, os guste o no. Esa soy yo. Escribiendo desde el cielo de mi boca... Y desde mi casa en el árbol. MySpace Layouts

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LOREENA MCKENNIT lyrics
(Obra de Selina Fenech, en www.selinafenech.com) Banniere J-B. Monge My Flower


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