Por fin...

Que ganas de no hacer nada.
Perrear, o gatear. Todo el día.
Y luego, ver cosas, cosas nuevas. Un mar pirata.

Caminos plateados que te lleven a otro lugar...

A la sombra de los olivos.

En un verano perfecto, interminable, un verano como antes, cuando el tiempo no importaba.
Este verano me voy muy lejos.
Mucho más lejos que nunca. Al oeste.
También hay mar allí, pero es un mar diferente. No creo que haya olivos. Seguro que hay perros y gatos. Y también osos, alces, cuervos y coyotes.
Este verano intentaré encontrar a Cuervo, el que trajo la luz al mundo.
Tengo tiempo...



















Santi (seis años como seis soles, el novio rotativo de todas las flores de la clase) me ha dicho hoy que huelo a leche con galletas.







Solo soy yo.
Soy Maria.
Soy como soy.
Soy como no soy.
Soy lo que me gusta, y lo que no me gusta.
Soy lo que quiero, y lo que odio.
Soy libre. No quiero raices. No quiero fronteras.
Soy lo que soy, os guste o no. Esa soy yo.
Escribiendo desde el cielo de mi boca...
Y desde mi casa en el árbol.



